APLASTAR LAS BIBIJAGUAS

 

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La primera de las guerras que conocí de niño, más allá de las conflagraciones que salían en la prensa, fue la lucha enconada que mi abuela protagonizó contra las bibijaguas. Para ese combate épico contó con un ejército de apenas dos soldados, mi hermano y yo. Los bichos le habían invadido el jardín y en una sola noche le talaron, cargaron y almacenaron hasta la última hojita de sus matas de rosas.

Nuestra viejuca uso cuantas técnicas de exterminio conocía y lo mismo le pegaba candela al senderito que trazaban los insectos, que les aplicaba veneno a las madrigueras e incluso llegó a enterrar el cadáver de un Aura Tiñosa en pleno cuartel general del hormiguero: El combate fue frontal y entre los tres las derrotamos, no les dimos tregua y al final se proclamó la victoria sobre aquellas acaparadoras insaciables.

Con el tiempo conocí a Remigia alias la ¨Bibijagua Plus¨ la habían apodado así a principios de los años 90 del pasado siglo por su afán de acaparar indiscriminadamente cuanto producto le pasaba por delante, con la evidente intención de posterior reventa, sacando provecho de las carencias propias del Periodo Especial, la susodicha era de las primeras en cualquier cola y tenía el más perfecto sistema de información y detección  precoz de rebajas o fechas de vencimiento de productos de primera necesidad.

Esta variante de los animalitos de marras es mucho más peligrosa que aquellos de mi infancia, porque no todo el mundo les quiere dar candela y se multiplican temiblemente cuando el zapato aprieta y más falta hace repartirnos mejor las cosas entre todos. Estos seres llegan a ser tan necios y es tanto su egoísmo que aplauden las escaseces y lamentan la bonanza.

No se detienen ante nada y no hacen diferencias; si sequía, acaparan tanques para agua; si llovedera, a cargar con los paraguas; si demanda de manzanas, hasta la bruja de Blanca Nieves le tiene que poner veneno a un mango porque ni para los cuentos te dejan una en los estantes.

Con el tiempo se han vuelto expertos (as) en escudarse tras la ¨Oferta y la Demanda¨ aunque de esas leyes del mercado sepan menos que de física nuclear, habría que ver cómo reaccionarían esas mismas personas si al llegar a la Farmacia con su hijo afiebrado, la dependienta les dijera con toda tranquilidad: NO TENEMOS DIPIRONA, SE ACABARON, UNO ANTES DE USTED LAS LLEVÓ TODAS.

Habrá que no rendirse, no quedar en silencio, no dejar que el bibijagüero nos deje sin jardines porque el país no puede ser proveedor ingenuo para que hagan fortuna los que nunca trabajan.

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Un comentario sobre “APLASTAR LAS BIBIJAGUAS

  1. Y mira que pululan por donde quiera estas bibijaguas, vividoras y vividores, de acuerdo en que tenemos que hacerles la guerra porque no trabajan, ni aportan nada a la sociedad!!

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