ADOLESCENTES

 

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Cuando pasaron los años fui interpretado mejor el significado de esta palabra que tantas cosas engloba. Creo que para mí la adolescencia comenzó cuando renuncié a los pantalones cortos, después de un domingo en que mi madre me envió a la cafetería que funcionaba frente a la casa para que comprara unas confituras y en el lugar tomaba sus tragos el célebre Paco Peña, quien se quedó mirando con indiscreción mis largas y delgadas piernas y sin tapujos me soltó: ¿USTED ES UN NIÑO O UN AVESTRUZ?

Poco a poco quedaban atrás los años de pura infancia, de arrastrar carritos o armar fantasías. La bioquímica, la fisiología, la sociedad, la escuela y la familia se encargarían de cambiar muchas cosas y abolir o relegar otras, la mayoria de mis amiguitas y/o amiguitos descolgaron grandes ampliaciones fotográficas que sus madres habían colocado en las salas o habitaciones y donde se veían a niños o niñas en poses un poquito cuestionables para cualquier adolescente que se respete.

Los cambios no suelen ser iguales ni acontecen a ritmos idénticos para todos. De mi experiencia personal recuerdo a los hermanos Marianita y Pedritin que a ella la apodoron “La Hormona Veloz” y a él “Pubertad Perdida”, porque mientras la chica desembocó en la Secundaria atrapando más miradas que un gol de Messi, al hermanito le cogió el noveno grado sin poder despegarse de tres dinosaurios plásticos y un camión de madera, que eran su locura.

Para algunas familias son un acertijo indescifrable los cambios que acontecen en la conducta de sus retoños, para otras las cosas pasan con más naturalidad, pero siempre se nota el salto, aumenta el tiempo promedio para el horario del baño, se incrementa la estadía delante de los espejos, sube el consumo telefónico, la autoestima tiene más fluctuaciones que los precios del petróleo y las opiniones del grupo tienen más valor que la carne de puerco.

La adolescencia es la edad de los planes y de los descubrimientos más íntimos, es el único momento de la vida donde tu sabes que te falta algo, pero no logras descubrir qué es, muchas veces terminas creciendo sin resolver esos enigmas y por eso cuando tus hijos llegan a igual encrucijada casi nunca les puedes dar las claves que resuelvan sus preguntas.

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