HOMBRES

 

depositphotos_19469673-stock-photo-3d-man-thinking-with-red

Dicen que no es de buen gusto hablar de uno mismo, pero no queda de otra, la defensa es permitida y no creo que sea un disparate dedicarle una crónica a los del sexo masculino. Somos un piquete interesante y para nada tenemos la culpa de que se eligiera nuestro género, justamente para generalizar, a la hora de referirse al homo sapiens.

 Esta determinación histórica no es cosa que podamos cambiar así por así, se imagina usted cuántos libros de texto habría que modificar o cuantas letras de canciones perderían sentido, si de pronto se decide que la frase correcta es: LA TIERRA, PLANETA HABITADO POR LA MUJER DESDE HACE MILLONES DE AÑOS; porque, aunque el término nos incluiría, no me negarán que costará su poquito de trabajo familiarizarse con el asunto.

También nos vienen de lejos algunas tareítas que se ganaron el cartelito varonil, pero que estaríamos felices de soltar y como la listica es bastante grande no me detendré a mencionarlas. Siglo tras siglo nos complicaron al asunto de la lloradera y hubo tiempos e incluso hay sociedades o familias, donde es arriesgado hasta pelar una cebolla, no sea que se te suelte una lagrimita  y allí mismo te apliquen la sanción moral correspondiente, por violar la ley Macho – Suprema que establece aquello de: LOS HOMBRES NO LLORAN.

Después está el llevado y traído tema de la fidelidad conyugal, que resulta tanto o más polémico que hacer la nómina del equipo Cuba de pelota. Aquí es donde más se ajusta aquello de ¨cría fama y acuéstate a dormir¨, porque esa herencia polígama llegada de ancestros tribales y culturas de muchas damas por varón, ya la hemos ido superando y aunque todavía algunos hacen sus amagos por volver a lo orígenes, saben bien que en estos tiempos la jugadita les puede costar más de un susto y algún que otro divorcio.

Los tiempos han ido cambiando y algunas fronteras se han comenzado a perder, sobre todo en el tema de las modas relativas a la vestimenta y el maquillaje, lo cual supone la desaparición de frases como: ESE PANTALÓN ES DE HOMBRE o QUIÉN ES LA ÚLTIMA PARA ARREGLARSE LAS CEJAS. En los juguetes también se va moviendo el asunto y aunque siguen considerándose como ¨raros¨ a los niños que osan tocar una muñeca, poco a poco usted va viendo como los varoncitos y las hembritas se intercambian en roles que antes estaban bien diferenciados.

Esta crónica supone sus riesgos, porque podría ser leída por Macho Frondoso, Remberto el Potro, Arcadio el Mulo y Estanislao Troncoso, para quienes cualquier definición de la palabra hombre tiene que necesariamente excluir: Dar besos a niños, pues estos tendrán que ser saludados dándoles la mano y fuerte, aunque el muchacho grite; Tomar heladito de fresa, solo se admite el chocolate; usar camisas de color rosado, debe ser de azul para arriba un buen poco o mirar melodramas en la tele, lo aconsejable es patada – piñazo – balacera.

En fin, que eso de ser hombre tiene sus complicaciones y aunque nos acusan a veces de tener miedo a las inyecciones o de no ser muy valientes en los cuerpos de guardia de los hospitales, la realidad es que nos suelen atacar bastante con estereotipos negativos y comentarios maliciosos, todo injustamente, porque en verdad somos mucho mejor de lo que nos pintan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s