LOS HIJOS

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Hace tiempo me debo un escrito sobre los hijos y/o las hijas. Ellos son una de las motivaciones más grandes e interesantes en la vida. Por un tiempo solo somos hijos, pero luego sumamos a ello la condición de padres o madres y más tarde de abuelos, entonces la perspectiva cambia radicalmente porque vemos la cuestión desde dos o tres ángulos diferentes.

Qué maravillosa sensación se crea en el alma humana cuando nos nacen los hijos. Sentimos una multiplicación del cuerpo, como si en esa personita recién llegada, se instalara una extensión de nuestro propio ser. Desde ese instante supremo, cada dolor, cada fiebre, cada angustia o cada triunfo de ese otro, que vino de nuestra sangre, será mucho más importante que las penas o glorias propias.

Es como si alguna energía intangible fuese pasando de un cuerpo a otro, como un segundo cordón umbilical que sustituye al primero que ha sido cortado en el acto del parto, esa conexión vital ya no se romperá nunca, a pesar de los años o de las distancias; de los egoísmos o los olvidos; de la riqueza o de la pobreza. Su fuerza tira de nosotros como un campo magnético y luchamos denodadamente por estar siempre en la cercanía de los ¨muchachos¨

Puede que, en otras culturas, en otras latitudes, esa conexión no tenga todos estos matices que la cubanía le agrega, es probable que bajo otro cielo no se queden los padres hasta la madrugada despiertos y silenciosos esperando que sus retoños retornen seguros, del trabajo o la diversión. Tal vez por allá no se sabe nada de guardar en congelación, y amenaza de no tocar so pena de muerte, el alimento preferido de aquellos que se fueron a la beca u otros viajes distantes y demorados.

Es también posible que no se les llame en muchas partes ¨Mi Niño¨ o ¨Mi Niña¨ a personas que ya crecieron lo suficiente para no llevar ese calificativo, pero que siguen siendo esos pequeños personajes que animan nuestras historias.

Es verdad que a veces se exagera su poquito y algunos padres no soportan ni siquiera escazas horas sin sus descendientes cerca y cuando estos son estudiantes que van a la acampada o a la Escuela al Campo se les aparecen en los campamentos con una carga de provisiones y avituallamientos que tal parece que sus chamacos se van de expedición al polo norte.

Otros sobreprotegen en demasía, creando serios problemas de conducta y limitaciones para la vida futura. Nunca se me olvida Remigio, alias  ¨Culero perpetuo¨   que hasta bien entrada la secundaria no sabía ni abrocharse los cordones de sus zapatos, había que acompañarlo al baño hasta para sus necesidades más íntimas, tomaba su refresco en biberón y si no le leían el cuento de los Tres Cerditos antes de dormir, le daban unas pesadillas terribles.

Aunque de manera general yo creo que los cubanos somos unos hijos excelentes, tanto para la madre bilógica como para la gran madre de todos, la patria que nos vio nacer.

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2 comentarios sobre “LOS HIJOS

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