LA GALLINA DE LOS HUEVOS VERDES

 

 

No gallina huevos de oro

 

Según una de las fábulas de Esopo, la avaricia de los dueños llevó a sacrificar a la gallinita que ponía los huevos de oro, apostando por encontrar dentro de esta un enorme e invaluable filón del metal; así las cosas, se quedaron sin el ave prodigiosa y sin el fruto dorado que cotidianamente les regalaba.

Sucede que los hombres aprendieron la lección, jurando no matar más a la Gallina, pero no tengo referencia de que luego del gallinicidio fabulado por el célebre escritor griego, se encontrara otro animalito con semejantes dotes; sin embargo, otra es la que ahora anda soltando sus ¨regalitos¨ y los modernos dueños de la plumífera lejos de pensar en matarla, la engordan y la cuidan con esmero.

Se trata de la Gallina Neoliberal, una variedad genéticamente modificada en los laboratorios de Estados Unidos y que lo mismo planta su nido en Colombia, que en Argentina, Brasil o Chile. La susodicha pone huevitos de cortezas verdes allá y acullá, el embrión madura y salta el polluelo de apariencia inofensiva pero pasado el tiempo es un gallo desafiante y peligroso.

Como en ese mundo de las aves los descendientes suelen heredar muchos rasgos de sus progenitores, es común que el plumaje lleve barras y estrellitas e incluso algunos, cuando comienzan a cantar, prefieren hacerlo en inglés.

La Gallinita quiere cacarear en Cuba y como sabe que aquí le podemos romper el nido y convertirla en una buena sopa, prefiere mandarnos los huevos y que por acá determinados ¨amiguitos¨ le presten la incubadora. No se piensen ustedes que ha fracasado del todo en su plan, si se busca bien se descubre el nacimiento de ciertos ejemplares, que rompen su caparazón al calor de un BLOG o en el regazo tibio de algún Medio de Prensa ¨alternativo¨, supuestamente independiente y democrático.

Pían los polluelos cuando los azuzan y les prometen el buen pienso que ha hecho crecer a la madre que los engendró. Pretenden batir las alas y alistar las espuelas soñando con ser los que manden en el patio de la isla, son animalitos peligrosos, pero algunos llegan a admirar sus dotes y aplauden su impetuoso aleteo, aunque nosotros no nos dejamos engañar y como buenos guajiros de esta tierra, siempre nos viene a la mente aquella tonada campesina de Celina y Reutilio, a la cual le podiamos hacer una versión más ajustada al caso:

Yo tengo un gallo que canta bueno

Yo tengo un gallo que canta bien

Y si tu gallo canta y  no es bueno

Mi gallo es bueno y canta mejor

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