LA ÚLTIMA VEZ

 

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Casi todo, menos el universo según algunas teorías físicas, debe tener un final. Es cierto que existen cierres más notables y otros menos recordados, pero todas las cosas se acaban tarde o temprano.

 Los finales más dolorosos son los relativos a la muerte, de la cual nadie se escapa y ante cuya presencia jamás los humanos encontrarán consuelo y seguirán inventando todo lo que esté a su alcance para burlarla o reconfortarse con la idea de que, después de ella, vendrán otras oportunidades superiores, aunque no se descarta que en ese ¨más allᨠtambién se tengan algunos problemitas, teniendo en cuenta que ciertos y determinados vivos de hoy es muy probable que sean tan o más perversos, después de instalados en la eternidad.

En otras ocasiones la ¨última vez¨ puede pasar desapercibida o simplemente nadie la nota por ser un acto cotidiano. Yo suelo preguntar a mis amigos o familiares ¿alguno recuerda cuándo fue la última vez que usó sus juguetes? Porque como todas las cosas debió existir un día, una ahora y un minuto a partir del cual ya no se jugó más con ellos, con la pelota inflable, con la muñeca, con el carrito diminuto o la pistola de agua.  En ese sencillo instante comenzó el final de la niñez y entramos en la antesala de un mundo mucho más complicado, el de los adultos.

También están los finales felices, como los de fin de curso cuando no se desaprueba, los de las telenovelas brasileñas, los del último out si se gana el juego, o la firma terminal para el divorcio, luego de una amarga experiencia marital sazonada con una alta dosis de ¨suegra a la vinagreta¨

No todo el mundo espera el final respetando el orden y momento que la vida les otorga, los suicidas suelen apresurarlo un poco, por allá por mi infancia recuerdo el intento suicida de Mauricio Desencanto, alias Placenta Previa, debido a su aspecto amorfo y algo fetal (lo cual le resultó a su vez fatal). El pobre se acostó sobre la vía férrea para esperar que el tren cerrara su existencia, pero fue encontrado por Paco Peña, el curda del barrio, que le preguntó alarmado qué demonios hacia sobre los rieles y Placenta le confesó entre llantos el rechazo amoroso que recibió de su adorado tormento: PACO ES QUE MI NOVIA ME DEJÓ, ante lo cual el borrachito rascándose la cabeza solo atinó a decir: CARAMBA, DESENCANTO, PERO NO PUDO DEJARTE EN OTRA PARTE.

Yo recuerdo que cuando se desmerengó el campo socialista algunos ideólogos afirmaron que se trataba del fin de la historia y hasta publicaron un libro y todo con sus argumentos triunfalistas al respecto, anunciando que en lo adelante la humanidad viviría el esplendor del mercado y la libertad arrolladora del capitalismo como único sistema viable, menuda esperanza para este planeta saqueado y desigual que merece un mejor final.

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Un comentario sobre “LA ÚLTIMA VEZ

  1. Al parecer el final feliz del mercado se malogro y verlo basta con dar una miradita y ya no solo hacia el sur, incluso en el mismo norte, donde muchos afortunados millonetas se cansan de la farsa y las drogas y toman la via facil sin decir adios a un mundo que tan bien los trato.

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