FOBIAS

s13-niños-fobias

Sin temores no se vive; los miedos, cuando no son patológicos o suponen una afección psicológica seria, se convierten en alertas útiles para la supervivencia. Las fobias van un poco más lejos y conducen casi siempre a conductas extrañas o situaciones peculiares. Yo he conocido a muchos fóbicos en mi vida, recuerdo a Walter, alias En Reposo; que era de esos que preguntan, más en serio que en broma, si los vagos se van al cielo o si los vienen a buscar, porque nunca hubo manera que el hombre disparara un chícharo o le pusiera fin a sus eternas vacaciones.

Zulema fue otra de las afectadas por el mal, ingresó muy joven al Club de las Ranofóbicas, que allá en mi barrio tenía muy distinguida membresía, incluyendo a femeninas y masculinos, quienes preferían se les apareciera el Conde Drácula a que saltara en su presencia una inofensiva ranita grande o pequeña.

El irracional miedo de esta mujer a esos anfibios fue inteligentemente utilizado por su esposo, que abrumado por los celos de su pareja y sabiendo que esta no podía resistirse a revisar su carpeta  (aunque ella lo negaba rotundamente) en busca de “pistas” de un posible amorío clandestino, pues se compró una ranita de goma, réplica exacta del temido animalito y una noche la trajo a casa dentro del portafolios luego de haberla tenido toda la tarde en la nevera de su oficina para que su frialdad le diera un toque adicional de realismo, a los gritos de la esposa corrió el vecindario, pero el marido con cara de satisfacción salió a la puerta y calmó a los curiosos: NO ES NADA, ES QUE A ZULE LA SORPRENDIÓ UNA RANITA CENTINELA.

Estas pudieran ser fobias comprensibles o ajenas en algunos casos a la voluntad de los afectados, otras son más dañinas y autogeneradas por actitudes reprochables. Carmelina es un ejemplo lamentable, se ha ido dotando de un rechazo enfermizo a lo nacional, a lo criollo y ahora padece de Cubanofobia, para ella todo lo que no venga del “Norte” o de otras tierras lejanas, es causa de repulsión, nada es bueno si es autóctono.

El inglés – del cual no domina una palabra – es su idioma preferido, su perro se llama Rambo, la cotorra Hollywood y dio tremenda pataleta cuando su hijo eligió nombrar a su gato “Capitán Plin” , pues ella aspiraba a algo “más elevado, más norteño ” , pero al final y aprovechando esa ignorancia real que casi siempre predomina en estas personas  y sabiendo el muchacho que su madre nunca se interesó por los dibujos animados cubanos, la convenció con un argumento muy original: PERO MIMA, QUE MEJOR NOMBRE QUE ESE, SI ES LO MISMO QUE DECIR CAPITÁN AMÉRICA PERO EN ITALIANO, y la mujer fue feliz.

 Y como todas las cosas tienen lados buenos y lados malos, en estos tiempos no nos vendrían mal algunas fobias que pudieran espantar pésimas conductas en el actuar cívico, valdría la pena la aparición de: LATICAFOBIA, para los que lanzan sus latas vacías en plena calle; MALTRATOFOBIA, para algunos situados en mostradores, recepciones y otros espacios de atención y servicio al público y ESCANDALOFOBIA , para los que proliferan llevando ruidos y sonidos de todo tipo y a todo volumen.

Anuncios

Un comentario sobre “FOBIAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s